El Buen Ojo

El buen ojo

El buen ojo

El “Buen Ojo” se ocupa de la venta de muebles y objetos usados. Nos mueve un profundo respeto por lo auténtico y valoramos los materiales nobles y naturales, así como las técnicas tradicionales del trabajo artesanal; y nos preocupa mucho el riesgo de desaparición de esos saberes y esas prácticas que heredamos del pasado.
El aprecio por la nobleza de los materiales alcanza a las maderas, las piedras, los vidrios o los metales, y valoramos también las pátinas y las marcas que dan cuenta de sus años, por lo que somos renuentes a restaurar y a cancelar esas marcas.
Nos interesan los utensilios, las herramientas, los textiles o las vajillas que han caído en desuso, al punto de resultar hoy desconocidos por muchos, y que por ende son mirados con curiosidad, como perteneciendo a un tiempo perdido...(de modo que una cuchara para tuétano, o una pinza para espárragos, o un brasero se convierten en protagonistas excéntricos y sofisticados de una mesa o un simple lugar de exhibición).
Apreciamos las formas clásicas y nos gusta dar a los viejos objetos y muebles una nueva oportunidad de lucirse, usándolos para enriquecer con su elegancia un ambiente neutro y moderno. Los muebles y objetos nuevos, casi siempre producidos industrialmente, con materiales sintéticos o naturales industrializados y con modos de ensamblaje muchas veces elementales, se ven casi siempre mejorados cuando conviven con esos visitantes de antaño. En definitiva, somos sensibles a lo que se logra haciendo convivir pasado y presente en nuestras casas y en nuestros lugares de trabajo.
Hay que decir que también influye en esta actitud cierta inspiración originada en los Cabinets de Curiosités o las Wunderkammern de los siglos XVI a XVIII, con su interés por los “hallazgos” en tierras lejanas; sólo que nosotros reivindicamos la posibilidad de dejarnos maravillar, guiados por el buen ojo, en un cercano desván, en un baúl familiar o en un galpón de trastos viejos.
Por otro lado, creemos también que la re-utilización de aquello que ya consumió recursos (energía, materiales de la naturaleza) contribuye, aunque sea en pequeña medida, a la concreción de un modo de vida más compatible con los desafíos que enfrenta la humanidad en términos de sustentabilidad ambiental.